Quería leer otra vez el día que pasamos.
descubrí con los ojos ajustados lo que eres y con los brazos picantes sonreí.
a pesar que te dije que el pasado no importaba por su estado en el universo, buscaría al duende invisible una y otra vez, y guiñaría sin parar por ver a la luna entre las palmeras.
la curiosidad nos llevó caminando hacía el bosque dónde la paranoia no pudo entrar, el aire la empujaba con su paz y las flores me invitaban.
En su espacio se evaporó el miedo y alguna vez en un cuento bonito llegó a nuestro día, que terminó solo para los que quisieron.
viernes, 3 de febrero de 2012
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